PINTURAS


                  

      Retratos :


Es una serie que se  articula como  reflexión de la “Contrahechura de la forma”,  producción del año 1999  organizada por una sucesión de estudios,  sobre la figura humana con énfasis en el retrato. El fin ultimo de esta serie era modular una figuración alejada de los ruidos proporcionados por cánones de belleza,  y por especulaciones académicas diversas: como la dependencia de la figura humana a un  rigor teórico, todas cuestiones que me resultaba ajenas.  Por el contrario,a través de una iniciativa de   depuración en la experiencia, de limpieza,  mi interés era abrir una alternativa  hacia un diálogo  intimo con el  personaje,  con su presencia sin preámbulos, con su peso psicológico, a veces brutal, otras categórico,  frontal, vertical en su densidad; esta existencia única ,que se reorganiza después  de sobrevivir a un monopolio y a una rigidez académica.

  En el desarrollo de este  proceso mi primera conciencia, fue de  alejarme de  estereotipos de  belleza  proporcionados por el mundo de la publicidad,  el resultado fue una imagen violentada por la ironía,  en medio de una sociedad  en la que  cimento mi faena como artista:   mi coincidencia,  mi solitaria pertenencia incomoda,  echa de estremecimientos encontrados, la situación del porteño  y de la realidad  chilena

La génesis de mis reflexiones en el presente provienen, como dije antes, de la “Contrahechura de la forma” serie que se divide en , “La Antología del Amor”: representación del amor conyugal,  “Antología del Crimen”: una perspectiva de la violencia en el paisaje urbano,  seguida de   una amplia producción de imágenes de personajes anónimos,  “de la calle”  enfrentados a personajes mas conocidos.








La producción en general data de los años 1999 al 2009. Otra de sus características son una preocupación sobre fondo y figura,  los personaje se encuentran en permanente tensión con el paisaje de su entorno inmediato,  fondo establecido como amenaza, o como ajenidad. 

“Retratos ”, es fiel a este animo, que a permanecido como una veracidad en mi,  con la salvedad que ahora se  dirige  a una  narrativa imparcial, o desentendida de elementos narrativos demasiados puntuales .  La obra dialoga con la aspereza de los materiales: carboncillo, lápiz de color, tempera, pinturas al agua, en un soporte de MDF.  Mi deseo es ceder a la obra una escritura neo expresionista, arrinconando o empobreciendo los procedimientos de una  llamada “vieja escuela”, de la pintura,  en donde los materiales de  trabajo,  llámese oleo,   construyen una coloración “de estar en su centro” como un protagonismo fácil,  una  ilusión,  en donde el mismo material se convierte en  una discontinuidad equívoca,  en toda caso, inadecuada a mi sensibilidad.

Finalmente   estas obras,  en su envoltura mas ecuánime,  son un reconocimiento a la  noción  del “anti retrato”,  “el  que se niega a si mismo”, una imagen que se problematiza cuando se queda sola,     ubicando en la escena,  lo no deseado, como  asimilación  de una forma de ceguera,  imágenes hasta abandonadas por sus dueños, devueltas , repudio como aliento, o imágenes que se nutren con los aires  vivificantes,  del  desvío y de la desafección.  Un ejercicio que se retira de símbolos reproducidos una y otra vez  hasta adormecer nuestra sensibilidad.























Una forma, humana, sobre un fondo completamente neutro,  cuerpo sin brazos,… degradado…   encerrado en un hálito de sumisión o de modestia,  o  como si  se hallara en gestación,  o aun en el  vientre de su madre… esperando, ausente… de ahí la economía del fondo que casi se hace  redundante y que le permite el protagonismo necesario, a esta forma a punto de  desaparecer.




El tratamiento del rostro  y en segundo término de la ropa,  si bien se condice con la misma fórmula de los ejercicios anteriores, ahora muestra un signo menos apremiante,  aquí la violencia del tratamiento, termina con una variedad de caricia, una atmósfera de intimidad,  convierte al personaje en un ser  que prefiere el anonimato .Acostumbrado al silencio, “sus asuntos” lo llevan a quedarse en un curioso mutismo.

 El   artista pareciera rendirse a esta proyección tonal,  mapa de modulaciones, que exhortan un consenso para erigirse como rostro, con una voz y un temperamento propio.  En la práctica del ejercicio, el artista prefiere no desgastarse,  es como si pintara guiado por una revelación,   el encuentro  con el personaje,  es a través del azar,  y de los modales de la casualidad,  es un encuentro sin ruidos,  cargado de formalidad,  artista y personajes “hablan  solos” en un lugar incógnito, como si fueran cómplices   


Sobre los pliegues de su cara,  flota una membrana lustrosa y fina, hecha con veladuras de pigmentos al agua, si bien esta veladura es una base blanca,  cuya ejecución es anterior a la del  rostro que está hecho con lápices de colores, la percepción psicológico,  nos dice lo contrario, el afecto logrado, nos aconseja mentir a nuestro sistema nervioso, es mas verdadero verlo así.  Esta membrana que,  ingrávida flota,  sobre el paisaje de este rostro, es la cualidad de una carnación,  en la cual pareciera, como si  el mundo repara por primera vez

De movimientos ocupados en la  justificación, congelados, tardos,  , este ser obedece  a una biología  elemental,  concentrado en sí mismo, su metabolismo es arbitrario,  y pareciera  ser cautivo de la indecisión,  la sacudida de estar vivo lo agobia, pero  la verdad es que,  se ha acostumbrado a no tener  preferencias,  su vida es de una sola pieza y se dirige a un porvenir abrillantado,  le basta acariciar este destino, cuya astucia es  remedar una felicidad endomingada.

El rostro parece dibujado por pura luz, una luminosidad que se  diluye, o que brota  como si fuera una luz liquida, y  gotea  en un juego transitorio , que desparece, apenas asoma,  anunciando el gesto de la boca, que vemos hundida, en si misma, una abertura, fruncida, como un orificio misterioso,  que le da una calidad genital,  como una broma  irritante que perturba… esta boca extraordinaria, insostenible, audaz, ida,  es por donde se destruye,  entregada  a una fuerza centrípeta, todo el rostro….me recuerda algunas imágenes de santos en éxtasis, enajenados, abandonados a una  pasión desvariada, como una severidad erótica,  y contradictoria.
                                                          

                                                                                      Alejandro Guzmán Lorca.
                                                                                             
Artista visual































2 comentarios:

  1. Bien, tu última obra, digna de ti, visite tus trabajos desde Brasil y se ven muy bien, porque allá hay una red de mejor resolución que la nuestra, me comentaron los Brasileños, que tenías una imaginación febril, que cada cuadro cuenta minutos o segundo de tu vida y quizas hasta de una vida pasada, eso no lo entendí muy bien, pero amigo te ven y por correo te contaré las dificultades que ven para comprar.Espero que lo solucionemos.

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  2. Edgard , como amigo y coleccionista .
    Tu obra es increíble !
    Keep up the good work !

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